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Hay certezas que sólo se tienen una vez en la vida

Teresa (48) abogada de Madrid y Rafael (49), profesor de estructuras en la Escuela de Arquitectura de Madrid se conocieron y enamoraron a través de PARSHIP. Solamente necesitaron unos mensajes, unas llamadas telefónicas y finalmente una primera cita, donde se cercioraron que además de la química, tenían también la física aprobada.

"Imagino que los motivos que nos llevan a cada uno de nosotros a inscribirnos en este Club son muy variados. Los míos, (lo confieso) fueron la falta de tiempo y la posibilidad de optimizar un recurso tan escaso. Ese motivo, aunque un poco frío, pensaba que tal vez no fuese yo la única que se ve afectada por ese problema en los tiempos que corren.
En ningún momento, sentí que estuviese haciendo algo "un poco humillante", ni reflexiones tipo "mira que tener que recurrir a esto...".Tal vez la normalidad con que asumí la situación fue lo que me llevo a relacionarme desde el primer momento con bastante gente.


Esa sensación de tranquilidad, que me fue produciendo el ver que eran personas "normales" como yo fue algo que me animó a ser yo quien tomase la iniciativa de contactar cuando leía un "Sobre Mí" que me resultaba interesante y me "decía algo". Así fue como conocí al protagonista y héroe de mi cuento: un entrañable profesor de ciencias.
Cada uno de nosotros tendemos a pensar que nuestra historia es única y maravillosa ¡¡ y en verdad es así!! Porque cada historia es parecida pero diferente a las demás, porque para cada uno de nosotros la más importante es la que vivimos en primera persona.
Creo que los primeros correos dicen mucho de cómo va a discurrir esa historia. En nuestro caso, el primer mensaje llevó al segundo y este al tercero y así sin darnos cuenta; nos dimos cuenta que no habíamos dejado de escribirnos ni un solo día (después Rafael, me confesó su extrañeza ante tal comportamiento, de exceso literario, pues como buen chico de ciencias está más acostumbrado a los números que a las letras) y claro era inevitable que acabásemos sustituyendo el correo por el teléfono.
Obviamente aquí ocurrió algo parecido, la primera vez que nos llamamos no hizo falta una presentación protocolaria ni hicimos un inventario de nuestras vidas, era como si nos conociésemos de siempre y llamásemos simplemente para confirmar cuando y dónde quedábamos.
Por supuesto, esa tarde estaba nerviosa como si de un tribunal examinador se tratase. Por el camino iba pensando en los temas que debía hablar. ¡¡Parecía que fuese a una oposición!!
Y cuando llegué... Me pareció tan guapo, tan atractivo, con un aire tan deportivo, desenfadado y juvenil que olvidé por completo todo el temario que llevaba preparado.
Creo que en las parejas es necesario que haya buena nota en física y química, algo que no es fácil porque cuando hay buena química, falla la física o cuando existe la física no hay química suficiente. Vamos que no es fácil encontrar ambas cosas juntas en la misma persona y que eso le suceda a las dos partes.
¡¡Me había quedado con la mente en blanco!! No recordé ninguna de las frases brillantes que llevaba preparas para impresionar.
Imagino que eso es algo que nos ha pasado alguna vez en alguna entrevista de trabajo, por ejemplo, y fui hablando y contestando tal y como pensaba en cada momento. Al despedirnos, decliné su ofrecimiento para acercarme a casa; pensaba que ya había "metido demasiado la pata".
¡¡A mi edad y con mis tablas!! (me iba recriminando, a mi misma, camino de mi casa).
Al día siguiente, tenía un correo suyo. ¡¡Vale estoy suspendida!! Imaginaba que el contenido del mensaje sería para disculparse amablemente y decirme que continuase presentándome en septiembre...
Pero NO, ya el título del asunto lo decía todo "he conocido una chica muy guapa" me explicaba que lo había pasado muy bien que era muy divertida y natural y que me invitaba a cenar ese fin de semana. (La química ya sabíamos que la teníamos aprobada desde el principio y en cuanto nos vimos, sólo hizo falta una cerveza para saber que la física también).
En toda relación de pareja, hay un momento en que tenemos claro que "hay cosas que ya no tienen remedio". Para bien o para mal y nosotros, al igual que el protagonista de "Los Puentes de Madison", nos dimos cuenta que "hay certezas que sólo se tienen una vez en la vida."
Desde entonces, no nos hemos "separado", aún cuando físicamente nos veamos muy poco por temas laborales y familiares (mi trabajo como funcionaria del Estado me obliga a viajar con frecuencia y él está sujeto a sus clases).
Rafael aporta todo el equilibrio y la serenidad que necesita una relación cuando cada parte tiene unas circunstancias con las que también hay que convivir. No se puede estar ajeno a la trayectoria, cargas y experiencias de cada uno.
Cuando rellenaba el apartado "Sobre mí", escribía que mi ilusión, mi esperanza era encontrar alguien con quien poder construir un bello sueño, como dice una vieja canción, lo que no podía imaginar era que gracias a PARSHIP iba a encontrar al hombre con quien tengo muchas esperanzas de poder lograrlo.
Gracias PARSHIP
Teresa

 

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