La forma de relación LAT (living apart together) viene pisando fuerte en muchos países anglosajones y del norte de Europa, y consiste en tener una relación seria y estable, con todo lo que ella conlleva, pero sin llegar jamás a compartir domicilio, evitando así algo que muchos temen, la convivencia.Socialmente presuponemos que cualquier pareja que funcione bien, en la que haya amor y respeto, y ganas de compartir un futuro en común, acaba siempre iniciando una convivencia. Para muchas parejas esto es un hecho, pero hay otras que prefieren mantener una individualidad o independencia que muchas veces no permite la convivencia
Ser pareja LAT no significa renunciar a la fidelidad, ni a compartir tu vida con alguien; sí significa renunciar a la obligatoriedad de compartir cada mínimo detalle con la otra persona, incluso cuando no apetece demasiado. “Esta forma de vida me permite disfrutar de mi pareja al máximo, dejando a un lado los ‘roces’ diarios que tanto desgastan”, comenta Rosa. “Cuando estamos juntos, ambos sabemos que estamos compartiendo ese momento porque lo deseamos. La mayoría de las noches solemos dormir uno en casa del otro, porque queremos que sea así. La diferencia con otras parejas es que el día que nos apetece estar solos, el otro lo comprende perfectamente.”
Aunque no existe la fórmula científica para el éxito del amor, parece que las parejas LAT tienen un ingrediente que ayuda a mantener viva la llama, al menos por más tiempo.