Un hombre con un agujero en un calcetín no resulta muy atractivo para las mujeres, ¡así que la novia puede estar tranquila! En las bodas danesas besarse es esencial. Cuando la novia se “distrae”, todas las chicas invitadas pueden darle un beso al novio, y lo mismo ocurre con la novia y los invitados.
Rompiendo piezas de una vajilla enfrente de la casa del futuro marido/mujer, se ahuyentan los malos espíritus. Serrar un tronco es también una tradición en el país germano, donde ambos miembros de la pareja se alternan con la sierra como símbolo del balance y la igualdad en el matrimonio.
Ella levanta lentamente la falda y los invitados ofrecen dinero por cada centímetro de pierna que ella enseña. Una vez la liga está a la vista, se la queda aquel que haya hecho la puja más alta.
En año bisiesto, en cambio, son ellas las que están “obligadas” a hacerlo. Cuando se trata del atuendo de boda, igual que en España, los británicos son bastante supersticiosos. Sólo cuando la novia lleva "algo viejo, algo nuevo, algo prestado, algo azul" se garantiza la felicidad del matrimonio.
El punto culminante de cualquier boda italiana es la buena comida y bebidas durante todo el día hasta las primeras luces del alba. Los recién casados comparten juntos una sopa y después un poco de miel como símbolo de su dulce amor.
El día de la boda comienza despertando a la novia colocando algún petardo a la puerta de su casa. Aquellos que la despiertan son invitados a compartir con ella un buen desayuno. El secuestro de la novia es también una característica esencial de las bodas de Austria. El novio tiene que encontrar a su amada, que en la mayoría de casos se mantiene escondida en una taberna.
Con pruebas de valor incluidas, que incluso puede durar un fin de semana. El día después de la boda, las parejas recién casadas suecas suelen entregarse un regalo. Antiguamente solía ser el morgongåva, un pedazo de tierra, pero en la actualidad se ha sustituido por un reloj o joyas.