Una lista está muy bien cuando vas de compras o haces una maleta para tus vacaciones, pero cuando se trata de una relación y de encontrar pareja, puede ser poco realista esperar que la persona perfecta que hemos creado en nuestra mente aparezca de un día para otro.
La mayoría de la gente tiene una idea del tipo de pareja que le gustaría tener, así como de los elementos esenciales para una relación armoniosa. Es bueno tener ciertas normas y expectativas, pero desde luego, eso no va a aumentar las posibilidades de que se materialice la persona perfecta. ¿Y si conoces a alguien que cumple por ejemplo sólo el 70 porciento de los criterios? No sería correcto descartarla de antemano, puesta que esta persona podría tener maravillosas cualidades que dejaste fuera de tu lista.
Tanto consciente como inconscientemente, tendemos a atraer a las personas cuya personalidad es relativamente similar a la nuestra. Cuando nos encontramos cerca de esta persona no somos capaces de decir exactamente por qué nos gusta. Con este ejemplo queremos explicar cómo nuestra “lista de la compra” la genera automáticamente nuestro cerebro. Escuchando a nuestros sentimientos y nuestros instintos, podremos hacernos una idea de si una relación tiene posibilidades y encontrar pareja de esta forma se hace mucho más fácil.
El tener una idea de lo que uno quiere y necesita no es nada negativo en absoluto, siempre existen aspectos en los que no se deben hacer concesiones. De todas formas, hacer una predicción totalmente exacta de lo que la futura pareja será, sí que resulta una equivocación. Aferrarse a una “lista de la compra” podría llevarnos a perdernos una relación maravillosa o a dejar pasar el amor de nuestra vida.