A menudo nuestras costumbres y formas de ver la vida son muy diferentes de las de los solteros de otros países, pues dependiendo de su origen, cada uno tendrá unas creencias y una educación. Estas circunstancias, si hay amor y cariño en la pareja, no representan un problema añadido, pero a menudo una pareja “pluricultural” puede encontrarse con pequeñas “piedras” en el camino.
Según de donde provenga la pareja, es posible que sus costumbres y su religión sean muy diferentes a las tuyas. Ni tú ni él/ella tenéis derecho a exigirle al otro que cambie de creencias. Cada uno podéis seguir manteniendo las vuestras, siempre y cuando eso no afecte al funcionamiento normal de la pareja. Intenta aprender de la religión del otro, y tomad como referencia que ambas están basadas en los mismo: el amor y el respeto.
En muchas ocasiones, la familia y la sociedad suponen un “peso” extra en la relación, como cuenta Marta (37 años, peluquera):
El caso de Marta no es extraño, y a menudo los prejuicios de la sociedad rompen la armonía de la pareja. Ante esto, nada como pensar que si estáis juntos es por el amor que os une, y tener esta relación ha sido decisión vuestra. Las diferencias culturales en una pareja pueden enriqueceros el día a día si sabéis como llevarlas.